viernes, 7 de junio de 2013

Sin descanso




(Foto: Jose R. Montero)


Tras cinco semanas de vorágine de escalas en nuestros muelles, el pasado miércoles 29 se puso punto y final al excepcional mes de mayo en la dársena coruñesa con la visita del último buque en sumarse a la extensa nómina de naves que a lo largo de los últimos 30 días han permanecido por espacio de unas horas amarradas en las instalaciones herculinas. El encargado de cerrar el mes fue un viejo conocido de nuestra ría, el Columbus 2 de la naviera Hapag-Lloyd.




El buque de la compañía alemana llegó a la ría coruñesa a última hora de la mañana y lo hizo oculto entre una fina cortina de agua que lo hizo invisible a los ojos de los coruñeses que sólo lo divisaron cuando el navío  dobló el dique de abrigo. La nave procedía de Lisboa. Se trata de uno de los cinco barcos que la naviera Hapag-Lloyd tiene actualmente en nómina si bien es el único del cual no es propietario puesto que se trata de un chárter de dos años que expira a finales de este 2013. A partir del próximo ejercicio el buque volverá a operar con su legítimo propietario, Oceania Cruises, y bajo su anterior nombre; Insignia.


(Foto: Jose R. Montero)


Como dije en el encabezado el Columbus 2 cerró el pasado día 29 el mes de mayo en los relativo a lo crucerístico. Un mes de récord en el que el puerto ha recibido 18 escalas de este tipo de tráficos con un total de 28.276 pasajeros convirtiéndolo en el mejor resultado en toda la historia en la dársena herculina. Y pudo ser aún mejor ya que una de las escalas previstas, la del Oceana, se anuló y el buque inglés decidió recalar en el puerto de Ferrol para alegría de la ciudad vecina, donde siempre es un auténtico acontecimiento la llegada de un buque de estas características con su correspondiente inyección económica a nivel local.




Tras realizar una escala bastante breve aprovechada por sus pasajeros para realizar diversas excursiones por la ciudad y alrededores pese al mal tiempo, a las 19:00 horas el Columbus 2 soltó amarras para continuar viaje rumbo al puerto de St. Malo. El mar de fondo coruñés no quiso faltar en la despedida de la nave germana y aportó el ingrediente que faltaba para convertir la maniobra en todo un espectáculo de pantocazos para deleite de shipspotters (y fastidio de pasajeros).


El mar de fondo coruñés hizo que la salida del Columbus 2 fuese bastante movidita.
(Fotos: Jose R. Montero)


Pero el final de este histórico mes de mayo no significa renunciar a la presencia de barcos de pasaje por nuestras aguas y las perspectivas del mes de junio, si bien no se acercan a las cifras del mes anterior, auguran unas semanas cargadas de movimiento en el puerto. Por lo pronto el pasado sábado día 1 ya tuvimos al primero de los ocho cruceros previstos para los próximos 30 dias. El encargado de abrir la veda fue el buque Silver Cloud de la naviera Silversea que llegó a la ciudad a primera hora de la mañana procedente del puerto de Leixoes.


(Foto: Carlos Rapela)


El Cloud pertenece a la generación de los "pequeñitos" de la naviera Silversea junto a su gemelo Silver Wind y pese a que se ha quedado un tanto anémico de tonelaje respecto a las unidades más modernas de esta compañía rezuma tanto glamour y lujo como los Silver de última generación como pueden ser el Silver Whisper o el Silver Spirit, que le doblan en tamaño. Su presencia en A Coruña es más que habitual en los últimos años y suele realizar una o dos escalas cada ejercicio. Para este 2013 la del pasado sábado es su única recalada prevista.


 (Foto: Jose R. Montero)


Tras 10 horas de descanso, a media tarde el Silver Cloud reanudó el viaje poniendo rumbo a Gijón para continuar por aguas asturianas su travesía de 10 noches por el Atlántico. En las próximas jornadas continuará el goteo incesante de escalas siendo el turno para uno de los representantes de la naviera germana Aida Cruises, el AidaStella. Por último no quisiera acabar sin darle mi agradecimiento tanto a Carlos Rapela como a Jose Montero por permitirme usar sus fotos en esta entrada.
 

(Foto: Jose R. Montero)


miércoles, 5 de junio de 2013

La maniobra del siglo





El pasado 27 de mayo tuvo lugar una de las últimas escalas del histórico mes de mayo en el puerto de A Coruña. Histórico porque siendo habitual que este mes sea el más pródigo en este tipo de tráficos, el de 2013 está batiendo todos los récords. La recalada del pasado lunes sumaba la número 17 del mes y con ella su protagonista, el Crown Princess, realizaba su escala debut en los muelles herculinos. El espectacular buque, propiedad de la naviera Princess Cruises, llegó a la ciudad poco antes de las 07:00 horas procedente del puerto de Southampton para amarrar su impresionante eslora minutos más tarde en el muelle de transatlánticos. Al tratarse como digo de la primera escala de este buque en A Coruña tuvo lugar  la protocolaria  recepción a bordo de la nave con representantes de diversas instituciones de la ciudad y donde se produjo el ya habitual intercambio de metopas entre el capitán del Crown Princess, Tony Yeomans y el presidente de la Autoridad Portuaria de A Coruña, Enrique Losada.


(Foto: Jose R. Montero)


Construido en el año 2006, el Crown Princess pertenece a una gran familia (nunca mejor dicho), la Grand Class, que a día de hoy está formada por un total de 11 unidades siendo las más conocidas por aguas coruñesas, el Ventura y el Azura. Se trata de una familia muy numerosa pero no todos sus miembros son gemelos si no que se agrupan en diferentes subclases; así nuestro prota da nombre a una de esas subclases y es gemelo del Emerald y el Ruby Princess que en esencia se diferencian de los demás Grand Class por su distinta distribución distinta en algunas zonas públicas así como por la adición de una cubierta más que le permite una mayor capacidad de pasajeros.


(Foto: Manuel Candal)


 El Crown Princess fue construido en los astilleros italianos de Fincantieri por un coste aproximado de unos 380 millones de euros. Tiene 113.561 toneladas de registro bruto, 290 metros de eslora, 36 metros de manga suficientes para no permitirle atravesar el Canal de Panamá y un calado de 8.5 metros. En sus 15 cubiertas de pasaje esta megaciudad flotante puede albergar a un total de 3.782 pasajeros en capacidad máxima atendidos por una tripulación de 1.163 personas y como buen ejemplar de lo que sus detractores han dado en llamar peyorativamente como "cajones flotantes", un buen porcentaje de sus 1.557 camarotes presentan balcón privado; en concreto el 57% lo llevan.


Princess Cruises. Una naviera a la que se le ve poco el pelo por A Coruña. 


El Crown Princess, al igual que el resto de la flota Princess Cruises y los barcos de su compañía matriz, la P&O, está abanderado en Bermudas lo cual le sirve a su naviera para obtener suculentas ventajas fiscales y para poder celebrar bodas a bordo en su coqueta capilla llamada "Hearts & Minds" y que pueden ser vistas vía internet por los familiares de los contrayentes (pudiéndonos ahorrar de esta manera el regalo).



(Foto: Jose R. Montero)


Se trata sin duda de un navío soberbio, una obra maestra de ingeniería de proporciones colosales pero mal que le pese, el Crown Princess siempre es y será recordado por ser el protagonista de uno de los accidentes más graves de una nave de pasaje en los últimos tiempos si no contamos claro está con la clase de submarinismo avanzada protagonizada por el Sea Diamond en Santorini y el particular y chapucero atraque del Capitán Schettino y su Costa Concordia en Isola di Giglio. 


(Foto: Jose R. Montero)


El 18 de julio de 2006 el Crown Princess partía de Puerto Cañaveral (Florida) rumbo a  Nueva York donde tenía previsto concluir una travesía de 10 días por el Caribe. Tras una hora de navegación y ya camino de Brooklyn el sistema del piloto automático del Crown Princess inició un giro a baborEn un esfuerzo por contrarrestar los efectos de un giro percibido como demasiado brusco, el segundo oficial de la nave, el oficial de guardia en el puente en ese momento, desactivó el modo de control automático del sistema integrado de navegación del buque y tomó el control manual de la dirección e instintivamente viró todo a babor y luego movió los mandos de babor a estribor varias veces, causando al Crown Princess una fuerte escora que se calcula alcanzó un máximo de 24° a estribor.  




 Afortunadamente el buque no sufrió estructurales pero en el interior la maniobra del siglo tuvo bastantes consecuencias fue y todo aquello que no estaba trincado (pasajeros y tripulación incluida) emprendió su particular e improvisado viaje. Resultado: 14 heridos graves y 284 leves. Fue una auténtica suerte que nadie muriese en el accidente.


 (Foto: Jose R. Montero)


La NTSB, el organismo norteamericano que se encarga de estudiar todos aquellos accidentes ocurridos en los medios de transporte, determinó como la causa del accidente del Crown Princess las incorrectas maniobras ejecutadas por el segundo oficial, realizadas primero para contrarrestar la alta tasa de giro imprevisto y después para contrarrestar la escora del buque. Al accidente también contribuyó la alta velocidad que llevaba el buque en aguas relativamente poco profundas y la inadecuada formación de los miembros de la tripulación en el uso de sistemas de navegación integrados.


Proa al norte (y sin escorarse).


Explicado con palabras quizás suene a un incidente menor; si vemos las cifras de heridos con los que se saldó el accidente ya nos damos cuenta de su gravedad; pero si lo vemos en imágenes la cosa pone los pelos de punta y nos da una idea de lo mal que lo debieron de pasar a bordo. A buen seguro a muchos de los pasajeros se les quitaron las ganas de repetir experiencia. A Continuación os dejo uno de los muchos vídeos que hay del momento de la desastrosa maniobra grabado por una de las cámaras de seguridad en el interior del Crown Princess.





Tras pasar toda la mañana atracado en el muelle de transatlánticos, cuando el reloj marcaba las 16:00 horas el Crown Princess puso punto y final a su primera escala en A Coruña y soltó amarras para dirigirse a su siguiente destino, el puerto de Bilbao. Confieso que mientras disparaba con mi cámara de fotos desde el faro de Mera miraba de reojo la maniobra del Princess virando a la altura del dique de abrigo por si se producía una inesperada escora, pero por fortuna no fue así y la "princesa coronada" se despidió de la ciudad sin sufrir ningún contratiempo. No hay prevista más escalas del Crown Princess en A Coruña en un futuro próximo pero como mal menor en 2014 tendremos por aquí a uno de sus hermanos gemelos, el Emerald Princess.


(Foto: Manuel Candal)


Por último dar los agradecimientos de rigor tanto a Jose Montero como a Manuel Candal por el suministro habitual de estupendas fotos para la elaboraciónn del post.


 (Foto: Jose R. Montero)




martes, 4 de junio de 2013

Las distintas caras del lujo (Parte 2)



El Seven Seas Voyager maniobra durante su atraque en presencia del Hanseatic.


Continuamos con el relato de la escala doble del pasado domingo 26 de mayo. En la anterior entrada les comenté algunas peculiaridades sobre uno de los protagonistas de esa jornada, el Hanseatic, cuya inusual presencia en nuestros muelles en comparación con su compañero de amarre de ese día, el Seven Seas Voyager hizo que centrara mi atención en el primero de ellos dejando en un segundo plano al "viajero de los siete mares". Siendo habitual en nuestras aguas la presencia del Voyager ya habrá tiempo en los próximos meses de hablar con más detalle sobre él por lo que en este post les contaré alguna curiosidad más sobre un buque tan especial como el Hanseatic, un barco de expedición acostumbrado a navegar por las regiones polares del globo.


Colores corporativos de la Hapag-Lloyd en la chimenea del Hanseatic.


Evidentemente navegar entre hielos supone un mayor riesgo que hacerlo por otras rutas más convencionales  como el Caribe y el Mediterráneo y ello se traduce en una mayor posibilidad de salir en los periódicos; un vistazo rápido al historial de accidentes de este barco sirve para ver que el Hanseatic tiene más cicatrices que un torero, aunque viéndolo en perspectiva resulta de lo más lógico y normal teniendo en cuenta las aguas tan peligrosas que frecuenta la mayor parte del año.




De las múltiples "desavenencias" que el Hanseatic ha tenido con el hielo ninguna ha tenido consecuencias fatales pero en varias ocasiones si que se ha visto obligado a una varada para arreglar los desperfectos. Por citar los incidentes más importantes diré tres: el primero de ellos tuvo lugar en agosto de 1996 en la isla King William (Canadá), donde el buque permaneció encallado tres días y los pasajeros tuvieron que ser evacuados por el rompehielos ruso Kapitan Dranitsyn. Poco antes de cumplirse un año de este accidente el Hanseatic volvió a encallar, esta vez en aguas de Spitzbergen (Noruega) siendo reflotado a los 4 días y llevado a reparar tras evacuar a todos sus pasajeros.


Hanseatic "on the rocks" en Spitzbergen.
(Foto: Bjorn Frantzen)


El último accidente relevante de esta nave sucedió en agosto de 2005 cerca de Luroy (Noruega) y en él la colisión contra un témpano de hielo provocó un agujero en el casco del Hanseatic de unos 5 metros (lo que se le llama en el argot "hacer un Titanic") aunque a pesar de los graves daños el buque pudo ir por sus propios medios a un puerto cercano a desembarcar a sus pasajeros y ser a continuación reparado. Si todos estos accidentes se han saldado sin mayores consecuencias se debe en gran medida por el casco especialmente reforzado que presenta el buque para navegar por estas aguas inhóspitas. Al lado del "curriculum" que presenta el Hanseatic el Seven Seas Voyager ha tenido una vida de lo más tranquila aunque evidentemente los riesgos asumidos en las travesías habituales de uno y otro navío no son comparables.




No me he olvidado de la historia de los colores del Hanseatic que mencioné al principio de la anterior entrada. Como comenté en ella el barco fue construido inicialmente con el nombre de Society Adventurer si bien nunca navegó con esa denominación por la quiebra de la compañía que lo había encargado. Cuando el buque se encontraba todavía sin acabar fue comprado por la Hanseatic Tours, una compañía recién creada por Dirk Moldenhauer, un antiguo capitán de la naviera Hamburg Atlantik Line, una compañía alemana mítica de la época dorada de los grandes transatlánticos. Moldenhauer adquirió los derechos para poder  utilizar los colores corporativos de esta antigua naviera ya desaparecida además de poder usar la denominación "hanseatic" en su nueva aventura empresarial y con esa imagen comenzó su carrera el Hanseatic, con unos colores prestados de una compañía extinta.


Moldenhauer adquirió los derechos para poder usar la imagen de una naviera histórica, 
la desaparecida Hamburg Atlantik Line, en su compañía recién creada. También se hizo 
con los derechos del nombre Hanseatic. En la foto el Hanseatic original de1958.
(Foto: autor desconocido)


Sin embargo la aventura de la Hanseatic Tours fue breve y en 1997 la compañía fue adquirida por la Hapag-Lloyd tomando la naviera alemana posesión del pequeño buque de expedición. Cuando la lógica apuntaba a que el Hanseatic pasaría a lucir los colores de su nueva empresa se decidió que la nave continuara con los originales colores en su casco y en su chimenea y así se mantuvo hasta el 2011 cuando Hapag decidió que por cuestiones de imagen de marca el Hanseatic pasara a lucir el preceptivo uniforme de la compañía consistente en un casco blanco con motivos azules y naranjas.


Poco o nada tiene que ver la imagen del Hanseatic actual cn la que lucía hace tan sólo unos años. En la foto podemos verlo con su antiguo uniforme durante una de sus escalas en A Coruña allá por el 97 (ya ha llovido..) con el logo original de la Hamburg Atlantik Line en la chimenea.


De todas maneras su antigua librea no ha desaparecido del todo y en ambos costados de la nave, donde leemos el nombre del Hanseatic, aparece aún el mítico símbolo blanco sobre fondo rojo de la legendaria Hamburg Atlantik Line, que se resiste de esta manera a caer en el olvido. Así queda demostrado que un barco puede cambiar de colores corporativos sin necesidad de cambiar de compañía.


No todo se ha perdido: A los lados del Observation lounge el Hanseatic luce 
con orgullo su nombre y el simbolo de la antigua Hamburg Atlantik Line. 
Es de lo poco que externamente ha quedado de su imagen original.

 
Volviendo al pasado domingo tanto Hanseatic como Seven Seas Voyager permanecieron buena parte de la jornada atracados juntos en el muelle de transatlánticos y si su llegada fue practicamente conjunta, la salida estuvo separada por un lapso de tiempo bastante breve. El primero en tomar las de villadiego fue el Seven Seas Voyager que al dar las 5 de la tarde reinició la marcha rumbo a su siguiente destino, que en esta ocasión era el puerto de Bilbao. Tan sólo una hora más tarde hacía lo propio el Hanseatic para dirigirse también al norte aunque hacia un punto más lejano, la localidad francesa de St. Malo.




El Seven Seas Voyager sabrá perdonarme que en esta ocasión haya pasado un poco desapercibido pero es que su compañero de amarre pocas veces se deja ver por aquí y a fin de cuentas él tendrá su cuota de protagonismo el próximo 19 de septiembre cuando vuelva a visitarnos, esta vez en solitario con lo que ese día prometo darle todo el protagonismo que se merece. ¡Palabra!






lunes, 3 de junio de 2013

Las distintas caras del lujo (Parte 1)





A lo largo del mes de mayo han sido muy habituales las escalas dobles (y triples en algún caso) de buques de pasaje en el puerto de A Coruña. La jornada del pasado día 26 volvió a contar con la presencia de dos naves de este tipo atracadas al unísono en los muelles herculinos; en este caso los protagonistas  fueron el pequeño y poco habitual en nuestras aguas Hanseatic y el sofisticado y más frecuente Seven Seas Voyager.


Los dos protagonistas del día juntos en el muelle de transatlánticos.


Ambos navíos llegaron a primera hora de la mañana y procedentes del mismo destino, el puerto de Leixoes por lo que realizaron la ruta practicamente en convoy. El primero en llegar a las instalaciones portuarias fue el Hanseatic de la naviera germana Hapag-Lloyd, con un adelanto de unos minutos respecto a su compañero de viaje y poco después de las 07:00 horas se encontraba ya amarrado a los norays del muelle de transatlánticos. Una vez finalizada la maniobra del pequeño buque alemán fue el turno del ultralujoso Seven Seas Voyager de la naviera Regent Seven Seas Cruises que realizó un giro de 180 grados para atracar dando atrás por la popa del Hanseatic. Puesto que, como dije al comienzo el Hanseatic es bastante menos frecuente en nuestra ciudad que el Seven Seas Voyager le daré algo más de protagonismo en este post.


El Seven Seas Voyager llegando a la dársena coruñesa.


El Hanseatic es uno de los cinco buques que en la actualidad conforman la flota de la naviera Hapag-Lloyd, uno de esas compañías ilustres en el mundillo naval, y sin tratarse de la unidad más exclusiva de tan prestigiosa naviera (honor que recae a partes iguales en el Europa y su hermano recién llegado Europa 2) lo cierto es que este pequeño barco ostenta una posición muy destacada en el organigrama de la compañía por muchos motivos. Una de sus mayores curiosidades es que hasta hace ahora 2 años el Hanseatic no lucía los colores de Hapag, a diferencia de sus compañeros de marca, lo que le otorgaba un caracter diferenciador. Para explicar el por qué de esta particularidad como siempre hay que remontarse unos años atrás.


El Bremen y el Hanseatic (al fondo) dándose un gélido bañito. Pese a que los 
dos buques pertenecen y trabajan para la misma compañía, la Hapag-Lloyd,
hasta no hace mucho lucían colores distintos.
(Fuente: cruise-international.com)


Concretamente al año 1991, fecha en la que los astilleros Rauma de Finlandia finalizaron la construcción de un pequeño buque de pasajeros muy especializado para la naviera Society Adventurer Shipping Company y que fue bautizado como Society Adventurer, sin embargo problemas de índole económica hicieron que el barco nunca navegase bajo esta denominación y que tras varios meses de espera fuera comprado por la Hanseatic Tours, que lo rebautizó con su actual nombre, una denominación muy conocida en la historia de la navegación marítima al ser el cuarto gran buque de pasaje en utilizarla.


La denominación Hanseatic tiene mucha tradición en la historia marítima. 


Quizás en este caso no se puede hablar de gran buque, al menos en lo que al tamaño se refiere: el actual  Hanseatic actual tiene 8.378 toneladas de registro bruto, 122.8 metros de eslora, 18 metros de manga y un calado de 4,9 metros. En sus 7 cubiertas alberga a un total de 194 pasajeros en capacidad máxima, todos ellos alojados en camarotes exteriores aunque sin balcón privado y su tripulación está formada por 122 personas. Esta cifras de capacidad le dan al buque alemán un ratio pasajero-tripulante de 1.5, uno de los más bajos de la industria crucerística. El buque está abanderado en Bahamas.




La cifra de pasajeros y tripulación ya nos da una pista de que no nos hallamos ante un buque convencional, y es que no nos debe engañar su rudo aspecto: el Hanseatic es un barco de lo más exclusivo, tanto o más que su coqueto compañero de amarre del pasado domingo en el muelle herculino. Lo que pasa es que su habitual lugar de trabajo le exige "vestir" un traje  algo más robusto y con menos glamour del que luce el Seven Seas Voyager. Ahí donde lo ven el Hanseatic es un buque de categoría E4, la más alta que puede alcanzar una nave de este tipo para navegar entre hielos. Un tipo duro, vamos. Sus soberbias características lo convierten en uno de los más reputados buques de expedición de la industria crucerística, un hueco del mercado que ofrece una travesía diferente para aquellos que no buscan estar tomando el sol en una tumbona ni dándose baños en la piscina de a bordo si no que prefieren la experiencia de navegar por los rincones más salvajes e inhóspitos del planeta tales como las zonas polares. ¿Entienden ahora por que no hay camarotes con balcón privado?.


El Hanseatic plantándonos cara.


Balcones no hay pero piscina si, aunque es una de las pocas concesiones al ocio tradicional que nos podemos encontrar a bordo de esta nave: no hay casino, ni discoteca, ni la mayoría de las opciones de entretenimiento habituales en la mayoría de buques de la industria crucerística. En su lugar tenemos como alternativas conferencias sobre naturaleza impartidas por profesionales, visitas guiadas a la sala de máquinas del navío (es uno de los pocos barcos de crucero que permite hacer ésto) o recorridos a través del mar helado a bordo de zodiacs.


Sobre una de la cubiertas superiores se pueden ver parte de las 14 zodiacs 
con las que cuenta el Hanseatic para que sus pasajeros puedan navegar entre el hielo.


Más cosas sobre este insólito barco en la siguiente entrada...




jueves, 30 de mayo de 2013

Por poco no lo cuento





El pasado jueves 23 de mayo tuvo lugar en A Coruña una visita de renombre, de las que se dan de vez en cuando en la dársena herculina y es que el protagonista de la jornada fue uno de esos navíos de los que dan lustre a cada puerto en el que recalan. Les hablo del Saga Ruby, el clásico e icónico buque de la naviera Saga Cruises que permaneció unas horas atracado en el muelle de transatlánticos. El legendario navío llegó a la ciudad poco después de las 9:00 horas procedente del puerto de Cádiz para darle la oportunidad de conocer nuestra urbe a todos aquellos de sus 650 pasajeros que lo quisieran.


(Foto: Manuel Candal)


Quizás a la vista de las fotos o al verlo in situ muchos podrían pensar que por su discreto tamaño este barco debería pasar desapercibido pero lo cierto es que nos hallamos ante una de esas joyas navales (nunca mejor dicho teniendo en cuenta de que se trata literalmente de un "rubí") que ya escasean en los mares y a ello hay que sumarle la especial trascendencia que 2013 tiene para esta bellísima nave.


Fumata blanca en el Saga Ruby.
(Foto: Jose R. Montero)


Como suele ser habitual cada ejercicio, este año destaca en el mundillo crucerístico por algún que otro brillante debut y también por alguna triste despedida. Dentro de estas últimas la del Saga Ruby es la más importante y es que tras 40 años de carrera comercial 2013 será el del adiós para esta leyenda de los mares. Bueno, realmente el Ruby llegará a "comerse el turrón" pero poco más ya que su última singladura concluirá el día de reyes con una fastuosa ceremonia de despedida en el puerto de Southampton tras un viaje transatlántico de 31 días de duración y en el que A Coruña tendrá su lugar destacado al convertirse en el puerto elegido como la última escala oficial para esta vieja dama.


(Foto: Carlos Rapela)


Pese a que los actos de ese día llevan ya meses planificados incluso con todos los billetes de esa última travesía ya vendidos lo cierto es que todo estuvo a punto de irse al garete por culpa de una inoportuna avería sufrida a principios de este año. Cuando ya todo estaba listo para iniciar la que sería la última vuelta al mundo del Saga Ruby, con los pasajeros próximos a embarcar y las provisiones a bordo, se detectó un problema en la veterana maquinaria de la nave. La tripulación se puso a trabajar rapidamente con el objetivo de subsanar el defecto a tiempo de cumplir con el horario previsto pero tras varios días tratando de solucionar la avería y ya con cierto retraso acumulado sobre la fecha inicial de salida finalmente se llegó a la conclusión de que los daños eran demasiado serios y que el viaje debía ser suspendido. La culpa la tenía un cigüeñal roto y no era lo único hecho trizas; también las ilusiones de los 650 pasajeros que veían como se esfumaba el sueño de realizar el viaje de su vida a bordo de uno de los más bellos navíos aún supervivientes y el último buque de pasaje construido en el Reino Unido.




Desde el día mismo que se supo del problema mecánico los trabajos para volver a hacer latir el corazón del Saga Ruby no tuvieron descanso. El mundillo crucerístico miraba con preocupación hacia el sur de Inglaterra si el paciente daba señales de vida porque había precedentes que no ayudaban a albergar grandes esperanzas; en muchas ocasiones las graves averías mecánicas de algunos buques hacia su fase final de carrera comercial los habían condenado a una muerte anticipada e injusta. Así fue como murió no hace mucho el Costa Allegra, por ejemplo. Con el paso de los días seguían sin llegar noticias desde Southampton hasta que por fin a mediados de mes el portavoz de la naviera anunciaba que el Saga Ruby volvería a la actividad comercial a finales de febrero. La comunidad crucerística entonces pudo respirar tranquila.


  El faro de Mera es testigo de la salida del Ruby. En la foto también podemos 
ver a mi amigo Jose Montero lanzandole una buena ráfaga al navío de Saga Cruises.


Después de arruinarse su última vuelta al mundo y tras concluir con éxito la reparación de la máquina con unos trabajos que se prolongaron por espacio de 6 semanas, finalmente el 20 de febrero el Saga Ruby soltó amarras para iniciar la que debería haber sido su última circumnavegación al globo y que fue reducida a un viaje de 66 noches recorriendo Tenerife, Cabo Verde, Río de Janeiro, Buenos Aires o Ciudad el Cabo como paradas más relevantes. Mientras transitaba lentamente por el río Test los fuegos artificiales iluminaron el cielo de la ciudad inglesa para despedir al mítico Ruby, que correspondió a los honores haciendo sonar su bocina como diciendo: "por poco no lo cuento". Hubiese sido bastante injusto que un navío de leyenda como éste hubiese tenido un final tan ingrato. Tras esta última gran travesía, de comienzo tan accidentado el Saga Ruby volvió al viejo continente el pasado 27 de abril para iniciar su última temporada de cruceros por Europa.


A diferencia de sus compañeros de flota, el Saga Ruby mantiene en la chimenea 
los colores clásicos de Saga Cruises.
(Foto: Carlos Rapela)


Un fallo de fiabilidad tan grave como el sucedido a principios de año en cualquier otro barco se hubiese traducido en una avalancha de cancelaciones para los posteriores cruceros pero en éste no; los "saganianos" son una especie aparte y perdonan este tipo de pecadillos, "achaques de la edad" dicen, de manera que la mayoría de rutas del Saga Ruby para este año, su último año, gozan de un excelente nivel de ocupación cuando no están completas ya. Desgraciadamente en ninguna de las restantes travesías figura el nombre de A Coruña como puerto de escala por lo que tendremos que aguardar ansiosos a ese 5 de enero del 2014 para volverlo a ver en el día de su despedida. Seguro que será una jornada memorable con una extraña combinación de emociones y será inevitable ver escaparse alguna que otra lágrima.




Volviendo al pasado jueves y tras pasar gran parte de la jornada atracado en el corazón de la ciudad en un día con una climatología de lo más deprimente, cuando el reloj marcaba las cinco de la tarde el Saga Ruby volvió a hacerse a la mar en dirección a Southampton haciendo sonar su silbato por tres veces con un estruendo que resonó por toda la bahía. Echaremos de menos ese sonido y la próxima vez que lo volvamos a oir contendremos la respiración a sabiendas de que será la última vez que escuchemos su grave y legendaria voz retumbar en todos los rincones de la ciudad y que al tercer pitido se hará el silencio para siempre.




Para acabar quisiera dar las gracias a todos aquellos que han aportado fotos para la elaboración de esta entrada, que en esta ocasión no han sido pocos: Manuel Candal, Jose Montero y Carlos Rapela, éste último colaborando por primera vez en el blog. ¡Bienvenido!.



martes, 28 de mayo de 2013

La belleza de lo funcional





El pasado martes 21 de mayo tuvo lugar una nueva visita al puerto de A Coruña con la recalada del Costa NeoRomantica, que suma la escala número 14 de este tipo de tráficos en lo que va de mes. El buque perteneciente a la naviera Costa Cruceros llegó a la dársena herculina pasadas las seis de la tarde procedente del puerto de Vigo para permanecer tan sólo una hora atracado en el muelle de transatlánticos. Pese a que pueda parecer una escala un tanto extraña los buques de la naviera italiana nos tienen bastante acostumbrados a esta "jugada" en aguas gallegas; la idea es atracar a primera hora de la mañana en la ciudad olívica para permitir a los pasajeros que lo deseen realizar las excursiones programadas, después el barco zarpa inmediatamente destino a A Coruña realizando aquí otra rápida parada para recogerlos y proseguir el viaje; de esta manera la compañía se ahorra su buen dinero en tasas de atraque.




Como digo fue sólo una hora de escala pero esos 60 minutos son una excusa suficiente para contarles algunas curiosidades sobre este barco de estética tan peculiar. Porque bonito, lo que se dice bonito no es, para que nos vamos a engañar. Tampoco lo llamaré feo; digamos pues por ser politicamente correctos que el Costa Neoromantica tiene la belleza de lo funcional dejando lo meramente estético relegado a un segundo plano. A fin de cuentas una nave de pasaje debe ser bella por dentro y no necesariamente por fuera. Claro que su aspecto, como casi todo en esta vida, tiene un por qué y para explicarlo tendré que remontarme a finales de la década de los 80 (no se preocupen, prometo ser breve).


Costa NeoRomantica: La historia del patito feo a la inversa.


Por aquellos años la naviera Costa Cruceros se hallaba inmersa en una época de grandes cambios. La nueva directiva de la naviera pretendía dar nuevos bríos a la compañía enfocando su producto hacia una clientela más joven y para llevar a cabo tal cometido debía tener lugar una profunda renovación de su anticuada flota. Por ese motivo se encargó a los astilleros Fincantieri la construcción de dos buques gemelos de unas 50.000 toneladas de desplazamiento y capacidad para 1.500 pasajeros cada uno; al proyecto se le conoció como "Euroluxe concept". A finales de 1991 entró en servicio el primero de esos buques, el Costa Classica, con un registro bruto de 52.926 toneladas mientras que su hermano y protagonista de hoy, el Costa Romantica vio la luz un año después. Pese a ser gemelos y tener calcadas muchas de sus medidas (220.5 metros de eslora, 30.8 metros de manga y 7.6 metros de calado) el Romantica es ligeramente más grande que el Classica ya que desplaza por aquel entonces 53.049 toneladas. Puede que tales dimensiones nos parezcan discretas hoy en día pero por aquella época los nuevos buques de Costa Cruceros eran dos auténticos gigantes en el mundo crucerístico y los mayores buques de pasaje italianos de todos los tiempos.




El Costa Romántica nació siendo un buque bonito, o al menos más bonito que ahora, con un conjunto de 3 chimeneas agrupadas coronando la estructura como su principal seña de identidad, y lucía muchas de las típicas características del buque de pasajeros construído en la década de los 90 como por ejemplo las alas del puente abiertas entre sus principales rasgos, además la tendencia hacia lo que hoy llamamos peyorativamente "cajones flotantes" comenzaba a vislumbrarse pero sin llegar a los extremos de hoy en día donde en muchos casos resulta difícil diferenciar si nos hallamos ante un barco o ante un enorme bloque de edificios. Por lo pronto a nuestro prota de hoy (y también a su cuasigemelo) pese a tener formas muy masivas tuvieron el detalle de colocarle ojos de buey en lugar de ventanas.


Un vistazo al cuasigemelo del Romantica, el Costa Classica, nos sirve para ver 
el aspecto con el que fueron concebidas estas naves. Destaca la triple chimenea, 
la cubierta circular coronando el buque hacia la proa y los muchísimos ojos 
de buey perforando el casco. Premio para el que encuentre alguno de los escasos 
camarotes con balcón privado.


El paso de los años trajo un sinfín de nuevos barcos para la flota de Costa Cruceros, sobre todo a partir del año 2000 cuando la naviera italiana quedó englobada en el gigante crucerístico norteamericano Carnival Corp. El Costa Classica y el Romantica, otrora ejemplos de modernidad, fueron rapidamente superados por las nuevas unidades de la compañía y con poco más de 10 años sobre sus cuadernas se quedaron obsoletos. Con varias naves en construcción en diversos astilleros parecía que el lugar de estos dos barcos estaba lejos de Costa, de hecho se les llegó a colgar el cartel de "transferibles", pero pese al interés puntual de alguna naviera ninguno fue vendido. A la vista de la situación, a finales de 2010 la compañía italiana  decidió renovar ambos buques para darles un aspecto más actual.




Uno de los principales motivos por el que estos dos barcos habían quedado tan desfasados con apenas una década de vida fue la rápida evolución de la tendencia crucerística hacia los camarotes con balcón exterior, cualidad que no presentan las naves construídas en los 90; de hecho el Costa Romantica apenas tenía 10 camarotes con esta característica del total de 678 con los que fue construído. El proyecto de renovación se inició con el Costa Romántica, que fue enviado al dique seco a finales de 2011, pero los trabajos ya habían comenzado un año antes llevando a cabo un exhaustivo estudio de todos las modificaciones a realizar en el navío, que no fueron pocas. Para empezar el buque ha aumentado su capacidad de pasaje con la adición de 111 nuevos camarotes situados la mayor parte de ellos en las dos nuevas medias cubiertas que se han instalado en la proa del buque para lo cual se ha tenido que eliminar una de las principales señas de identidad del Romantica; la discoteca en forma circular que coronaba la nave en su parte delantera. Además de los nuevos camarotes, muchos de los ya existentes han pasado de ser individuales a dobles con lo que la capacidad total del barco se ha incrementado en casi 250 pasajeros.


¡Tripas fuera!: El Costa Romantica durante los trabajos de reconstrucción llevados 
a cabo en Génova a principios de 2012. Las nuevas cubiertas ya están en su sitio 
pero todavía queda mucho por hacer.
(Fuente: 7seasvessels.com)


El problema del déficit de camarotes con balcón se ha paliado agregando estas terrazas a un total de 150  camarotes ya existentes y en buena parte de los añadidos en las nuevas cubiertas de manera que, sin llegar a los porcentajes  habituales de este tipo de camarotes presentes en otras naves, al menos el nuevo Romantica si que puede hacer frente a esta demanda. La adición de estos balcones es quizás lo que ha provocado el mayor cambio estético en el exterior de la nave. Evidentemente agregar dos medias cubiertas y terrazas en muchos camarotes supone un aumento de peso considerable. Para minimizar este efecto los ingenieros de los astilleros italianos han construído dichas cubiertas en aluminio, un material más caro pero cuya ligereza permite evitar un sobrepepso importante; aún así el ahora llamado Costa NeoRomantica tiene ahora unas 3.000 toneladas más de arqueo bruto y su calado ha aumentado varios centímetros por lo que su línea de flotación ha tenido que ser modificada.


 En la parte central del buque y a ambos costados se han añadido balcones 
en algunos camarotes.


Claro que no todo ha sido añadir; también ha habido que quitar alguna estructura y además de la discoteca situada en el tope del barco también se ha eliminado el teatro de la nave para dar cabida al Samsara Spa y sus 4.200 metros cuadrados con salas de tratamiento, a un gimnasio y a un restaurante temático. Y esto sin entrar a  hablar de todas las reformas técnicas llevadas a cabo: instalación de nuevos generadores para aumentar el suministro de energía, una nueva hélice de proa que se suma a las dos existentes, renovación de toda la iluminación del barco por bombillas LED, etc...Fueron tan profundos los cambios, que los directivos de Costa creyeron necesario incluso cambiarle el nombre a la nave y por eso en vez de Costa Romantica ahora podemos leer una plaquita con lo de "neo" sobre la denominación original. En total los trabajos tuvieron un coste aproximado de unos 90 millones de euros y la reforma se llevó a cabo en 4 meses, justo a tiempo para empezar la temporada 2012, un año que se presentaba muy prometedor para la naviera transalpina hasta que llegó el 13 de enero....



Arriba: Pese a los múltiples cambios la triple chimenea, uno de los principales santo y seña de la nave,  permanece.
Abajo: Las dos nuevas medias cubiertas del Neoromantica afean completamente la figura de la buque italiano.



Ese día la imprudencia de Francesco Schettino provocaba el choque y posterior embarrancamiento del Costa Concordia en Isola de Giglio con el dramático resultado de 32 muertos. A la fatal desgracia de la pérdida de vidas y al desprestigio que el accidente trajo sobre la imagen de la naviera, a nivel operativo Costa quedaba muy tocada al perder una nave con capacidad para 4.000 pasajeros. La compañía recibió un segundo mazazo varias semanas después cuando otro de sus buques, el Costa Allegra pidió la jubilación anticipada al dejar tirados a sus 800 pasajeros en mitad del océano durante un crucero por el Índico. En pocos días la naviera perdió dos navíos y un total de 5.000 plazas para operar cruceros. Imposible hacer frente a los viajes ya contratados, las cancelaciones fueron inevitables y las pérdidas, millonarias.




Con el Concordia semihundido en Italia, el Allegra clinicamente muerto en Seychelles y el Romantica en quirófano, Costa Cruceros se vio obligada a buscar un buque sustituto deprisa y corriendo para paliar el déficit de camarotes por lo que se hicieron con los servicios del Voyager, de la española Iberocruceros al que rebautizaron como Costa Voyager. El peor año en los casi 160 de historia de la naviera transalpina sólo tuvo un momento de felicidad cuando el nuevo Costa NeoRomantica finalizó su reforma y volvió al servicio activo en el mes de febrero.




Pese a que la vuelta de esta nave a sus rutas supuso todo un bálsamo para la tocada moral de Costa Cruceros, su reconstrucción no dejó satisfecho a todo el mundo y las voces críticas comenzaron a surgir a la vista de las primeras imágenes del buque recién salido de los astilleros, y es que todos los cambios han dado lugar a que su aspecto exterior sea bastante controvertido. Con tanto apéndice añadido el Costa NeoRomantica tiene ahora una apariencia completamente desgarbada y para muchos la reforma lo ha convertido en un engendro que a los ojos de sus propietarios será muy práctico pero esteticamente lo apartan muy mucho del esbelto aspecto que tenía en origen. De momento la polémica reforma no se ha llevado a cabo en su gemelo, el Costa Classica.


(Foto: Manuel Candal)


Volviendo al pasado martes, y tras haber recogido en apenas tres cuartos de hora a la mayoría de sus pasajeros que habían bajado a tierra en Vigo, el Costa NeoRomantica volvió a hacerse a la mar poniendo proa al norte para dirigirse al puerto de Dover. De momento no hay previstas más visitas de este gigantesco patito feo en nuestro puerto para los próximos meses y si bien esta última visita fue vista y no vista al menos nos permitió ver a un buque no muy frecuente por estas aguas. ¿Bonito? quizás no lo sea o puede que lo sea a su manera, de todas maneras que importa eso; ¿acaso no dicen que la belleza está en el interior?...




Agradecimientos a Manuel Candal por su inestimable aportación en forma de fotografías.